un blog literario escrito desde España en el que ofrezco impresiones personales y originales sobre libros que me gustan
Saturday, 13 July 2013
De pronto, se fue el amor
Después de visitar a su hijo Pablo, que se ha casado con una hermosa doctora en Leyes en Alemania, Elena, una barcelonesa criada en la burguesía de su ciudad, que acaba de rebasar los cincuenta años y que trabaja en una productora, regresa a su vacía casa de Barcelona profundamente deprimida. Su marido Julio, un prestigioso director cinematográfico, está en Nueva York celebrando el estreno de su última película. Ella sabe que le acompaña una nueva amiga, una jovencita no muy distinta a como ella fue a su edad. Sin saber cómo ni por qué, Elena empieza a llorar todos los días ante las películas sentimentales que se exhiben en los cines de barrio, y algún conocido le concierta su primera cita con un psicoanalista de la Universidad de Rosario, en Argentina, cuyos únicos temas tabú son el feminismo, la religión y los psiquiatras. Así comienzan la serie de sesiones en el despacho de su psicoanalista, “el Mago,” en el “santuario-burdel,” en torno a las cuales gira el hilo de la novela y que provocarán profundamente las pasiones de la paciente al tiempo que el Mago le hace confrontar los miedos y los anhelos que anidan en su interior. ¿Cuál es la validez real del inhumano método empleado por estos “acólitos de Freud”? ¿Sufre realmente Elena de envidia de las mujeres de sus dos hijos? ¿Ha sido herido su narcisismo por la reciente aventura de su marido? ¿Tiene un complejo de castración, causado por su retraimiento, que le hace envidiar la audacia y la pasión vital de sus amigos Eduardo y Andrea? ¿Arranca su frustración del sentimiento del fracaso de su generación frente al ideal de cambiar el mundo? ¿Cuáles han sido, finalmente, los errores y los aciertos en su papel como madre y como esposa?
Elena intentará encontrar la respuesta a estos interrogantes en torno a las tortuosas sesiones de psicoanálisis, que le parecen un juego complicado o una trampa, que tienen lugar puntualmente todas las tardes a las cinco, y a las que acude sin falta, unos días sintiéndose ridículamente sumisa, otros, eufórica, tratando de alguna manera de descubrir cuál es el cocodrilo que se esconde debajo de su cama, la naturaleza del pecado que ha cometido y que la devora por dentro, de hallar un remiendo o un parche que le posibilite seguir adelante, aunque ésta, su nueva vida de “vieja dama indigna” esté lejos de satisfacerla íntimamente. Pronto se dará cuenta de los peligros del juego psicoanalítico, al tiempo que se desarrolla su obsesión con el Mago, al que también denomina “el Impasible” o “el Imperturbable,” debido al doloroso efecto que ejercen sobre ella las “sesiones de castigo” en las que éste apenas le dirige la palabra. Al cabo del tiempo, la sustancia de las sesiones se repetirá en su mente incansablemente, y la novela entera consiste en el intenso monólogo por el que nos narra su experiencia psicoanalítica, y así nos la encontramos imaginando posibles situaciones con su analista, calibrando las historias que le podría contar y las respuestas que obtendría, o incluso concibiendo memorias falsas con las que satisfacer las expectativas freudianas del Mago. La vida es para Elena, al fin y al cabo, como esta novela misma, “un monólogo lleno a partes iguales de farsa y verdad.” Para no volver es una novela sobre la necesidad imperiosa, narcisista, de fantasear nuestras propias vidas, para vivirlas en las palabras y en las imágenes con las que nos las contamos a nosotros mismos, para mantener viva la ilusión de que somos unos seres especiales y de que decididamente merecemos, tal como anhela Eduardo, que una postergada, ansiada sorpresa nos aguarde en el buzón todas las mañanas.
Friday, 5 July 2013
correcciones a la traducción en Las horas distantes de Kate Morton
Me ha sorprendido encontrar nuevamente cuantiosos errores en una traducción de Kate Morton, a pesar de que, aun tratándose de la misma editorial, había esta vez una traductora diferente de quien tradujo El jardín olvidado. Las correcciones que hice aquella vez pueden encontrarse aquí. He hecho 1364 correcciones a la traducción al español de The Distant Hours de Kate Morton, publicada por Suma de Letras, que se pueden apreciar en las anotaciones públicas a mi ebook aquí. De entre éstas he seleccionado unas cuantas correcciones que llamaron mi atención especialmente por la manera en que trastocan el sentido del texto, y las detallo a continuación:
I don’t drive often and I loathe the motorway when it’s busy, so I left at the crack of dawn, figuring it gave me a clearer run at getting out of London unscathed.
a. No conduzco muy a menudo y detesto la autopista cuando hay demasiado tráfico, así que salí al amanecer, suponiendo que tendría el camino bastante despejado para volver a Londres temprano sin problemas.
b. No conduzco muy a menudo y detesto la autopista cuando hay demasiado tráfico, así que salí al amanecer, suponiendo que me facilitaría abandonar Londres sin complicaciones.
Beyond, a gossamer curtain fluttered pinkly against a set of stacked lounging chairs, just as it must have done for a long time unobserved.
a. Más allá, una cortina de gasa se agitaba suavemente sobre un montón de sillas apiladas, como solía hacerlo antaño, aunque nadie la viera desde hacía mucho tiempo.
b. Más allá, una vaporosa cortina rosa se agitaba levemente junto a una pila de sillas de jardín, de la misma manera en que ha debido de hacerlo sin ser observada durante mucho tiempo.
She looked just as an old lady of the manor should.
a. Tenía el aspecto de la señora de la casa.
b. Tenía el aspecto que debería tener la señora de una gran casa.
Copper pots and pans hung from hooks along the walls, a stout Aga rusted beside a sagging range, a family of empty ceramic pots stood chest to chest on the tiles.
a. Cacerolas y sartenes de cobre colgaban de sus ganchos en todas las paredes, vi un gran horno irreversiblemente oxidado, una colección de vasijas de cerámica se apilaba contra los azulejos.
b. Cacerolas y sartenes de cobre colgaban de ganchos en las paredes, una sólida cocina rústica de marca Aga se oxidaba junto a una hundida cocina de hornillos, una colección de vasijas de cerámica vacías se apilaba contra los azulejos.
He does an adequate job, though a strong work ethic seems to be a thing of the past.
a. Hace un trabajo aceptable, aunque, al parecer, la ética laboral es una cosa del pasado.
b. Hace un trabajo aceptable, aunque, al parecer, la conciencia de la importancia del trabajo duro es una cosa del pasado.
Daddy had it filled in when she died.
a. Mi padre lo conservó lleno aun después de su muerte.
b. Mi padre lo hizo rellenar después de su muerte.
The corridor was dim, but no more so than the others; indeed, now that we’d emerged from the basement, a few diffuse ribbons of light had appeared, threading their way through the castle knots to spill across the flagstones.
a. El corredor estaba oscuro, pero no más que los otros; en realidad, una vez que hubimos salido del sótano, aparecieron tenues franjas de luz en los muros de piedra.
b. El corredor estaba oscuro, pero no más que los otros; en realidad, una vez que hubimos salido del sótano, aparecieron unos cuantos difusos lazos de luz, abriéndose camino entre los vericuetos del castillo para derramarse sobre las losas del suelo.
The recording, as it must have been, had stopped some time ago, but Juniper listed regardless, her eyelids closed, her cheeks coloured with a young woman’s anticipation.
a. La grabación ya había terminado, pero Juniper seguía oyéndola, con los ojos cerrados y las mejillas sonrosadas, con la ilusión propia de una muchacha.
b. La grabación imaginada por Juniper debía de haberse detenido hacía ya algún tiempo, pero ella seguía escuchándola sin importarle, con los párpados cerrados, las mejillas sonrosadas con la ilusión propia de una joven.
Percy was coming to suspect that Saffy had been right all these years: she was a fixer.
a. Percy comenzaba a sospechar que Saffy siempre había hecho lo correcto: reparar.
b. Percy comenzaba a sospechar que Saffy había tenido razón todos estos años: lo que mejor se le daba era solucionar problemas.
The steam of a day spent conjuring dinner from what could be found in the larder or begged from the adjoining farms had collected in the upper nooks of the kitchen and Saffy tugged at her blouse in an effort to cool down.
a. En la cocina Saffy se encontró ante el resultado de todo un día dedicado a improvisar una cena con lo que pudo encontrar en la despensa y lo que pidió prestado en las granjas vecinas. Se alisó la blusa e intentó calmarse.
b. Los vapores resultantes de un día dedicado a pergeñar una cena de entre lo que pudo encontrar en la despensa o tomar prestado de las granjas vecinas se habían concentrado en los más altos recovecos de la cocina y Saffy se ajustó la blusa e intentó calmarse.
She had a feeling that once she entered the castle’s fray a quiet smoke would be but a distant dream.
a. Tenía la sensación de que tan pronto como entrara en su ruinosa casa, fumar tranquilamente un cigarrillo no sería más que un sueño lejano.
b. Tenía la sensación de que tan pronto como tomara contacto con el ajetreo de la casa, fumar tranquilamente un cigarrillo no sería más que un sueño lejano.
The doggy odour was easily explained – Juniper’s mutt Poe had languished in her absence, splitting his moping between the top of the driveway and the end of her bed.
a. El olor a perro tenía una explicación sencilla; Poe la mascota de Juniper. En su ausencia había languidecido tumbado en la entrada, a los pies de su cama.
b. El olor a perro tenía una explicación sencilla; la mascota de Juniper, Poe, había languidecido en su ausencia, acarreando su melancolía entre la puerta principal y los pies de la cama.
She’d had to bend a coat hanger out of shape so that the silk might swathe against the outside of the wardrobe facing the door, but it was necessary. The dress must be the first thing Juniper saw when she pushed open the door that evening and switched on the light.
a. Había curvado una percha para colgarlo en la puerta del armario, aunque era innecesario: de todos modos su hermana lo distinguiría de inmediato al abrir el ropero.
b. Había tenido que doblar una percha hasta deformarla para que la vaporosa seda se destacase contra la pared del armario, en frente de la puerta, pero había sido necesario. Quería que el vestido fuese lo primero que viese Juniper cuando abriese la puerta de golpe aquella tarde y encendiese la luz.
Lucy refused to meet her eyes but uttered a vague reply before mounting her bicycle and pushing off towards the top of the driveway, lamplight scribbling a shaky message on the ground before her.
a. Lucy se negó a encontrarse con su mirada. Murmuró una vaga respuesta y se dirigió al camino; el farol garabateaba un trémulo mensaje delante de ella.
b. Lucy rehusó encontrarse con su mirada y prefirió murmurar una vaga respuesta antes de montarse en su bicicleta y dirigirse hacia lo alto del camino que conducía al castillo; el farol garabateaba un trémulo mensaje sobre el suelo ante ella.
As if deciphering the implications of Juniper’s journal entry wasn’t enough to contend with, Percy was downstairs and she was angry.
a. Su mente ya tenía bastante trabajo descifrando las repercusiones de la entrada del diario de Juniper cuando llegó Juniper, además de mal humor.
b. Como si descifrar las implicaciones de la anotación en el diario de Juniper no fuera bastante, Percy estaba en el piso inferior y además de mal humor.
She’d snatched at the envelope, the stood watch at the bottom of the stairs, making sure her sister didn’t suffer a last-minute change of heart and head for the woodpile instead. Only when she’d heard Percy’s bedroom door close behind her had she finally allowed herself to relax.
a. Después de coger nerviosa el sobre, bajó la escalera. Se detuvo en el descansillo para asegurarse de que su hermana no se arrepintiera de repente e intentara dirigirse otra vez a la pila de leña. Solo cuando oyó que cerraba la puerta de su dormitorio se permitió relajarse.
b. Después de agarrar con determinación el sobre, se quedó vigilando al pie de las escaleras para asegurarse de que su hermana no cambiara de parecer en el último minuto y decidiera dirigirse otra vez hacia la pila de leña. Sólo cuando oyó que Percy cerraba la puerta de su dormitorio tras de sí se permitió relajarse.
Was it too premature to lament the loss of her reliable mind; to wonder at the sorts of demonic deals she’d have to make to get it back?
a. ¿Era prematuro lamentar el olvido, preguntarse qué pacto demoníaco tendría que hacer para recuperarla?
b. ¿Era prematuro lamentar la pérdida de su firmeza mental y preguntarse qué tipo de pactos demoníacos tendría que entablar para recuperarla?
A woman Saffy didn’t recognize, of whom she felt shy; a woman who was becoming worldly.
a. Una mujer que Saffy no reconocía, que la avergonzaba: una mujer mundana.
b. Una mujer que Saffy no reconocía, que la hacía sentirse cohibida: una mujer de mundo.
So I waited, and only when enough time had passed did I look up again, catch her eye, sure again now, confident, and wave with candour, as if only in that moment had I realized she was there.
a. Esperé y al cabo de unos instantes la miré otra vez. Había recuperado la seguridad, la confianza y agitó candorosamente la mano, creyendo que yo acababa de advertir su presencia.
b. Así que esperé el tiempo suficiente antes de levantar la vista y alcanzar su mirada – ella estaba segura ahora, mostraba confianza – y agité inocentemente la mano, como si acabase de advertir su presencia.
They were a little awkward for both of us, even when I wasn’t hoping to undertake a delicate excavation of Mum’s life.
a. También yo me sentía un poco incómoda con respecto a ella, pese a que no tenía previsto realizar una investigación muy profunda sobre su vida.
b. Estas citas eran in poco incómodas para ambas, incluso en aquellas ocasiones en que yo no me disponía a realizar una delicada investigación sobre su vida.
She shifted her cup on the saucer, swivelled it by its dainty handle, this way and that.
a. Aferró el asa de su taza de café, la hizo girar hacia ambos lados.
b. Hizo girar la taza en su platillo, a un lado y a otro, asiendo la delicada asa.
Some of her oldest clients have known her since the closest she got to a pair of scissors was the broom cupboard out back, and now there’s no one else they’d trust to set their lavender perms.
a. Algunas de sus clientas la conocen desde que practicaba sus cortes con las escobas y solo confían en ella para teñirse el cabello.
b. Algunas de sus clientas de más edad la conocen desde sus comienzos, en los que se limitaba a barrer la tienda, pero ahora sólo confían en ella para ponerles los moldeados de lavanda.
She drew on her cigarette, one eye narrowing slightly as she considered me.
a. Ella cogió de nuevo su cigarrillo y entrecerró ligeramente un ojo mientras me observaba.
b. Aspiró una calada de su cigarrillo y me escudriñó con un solo ojo.
She’d run back, ducked beneath the crowd of frightened neighbours, seized her notebook – worse for wear but still intact – and returned to her furious mother, face no longer white but red as Heinz tomato ketchup.
a. Corrió, agazapada entre la multitud de vecinos temerosos, cogió su cuaderno, algo estropeado pero entero, y regreso junto a su furiosa madre. Su rostro, antes pálido, estaba ahora tan rojo como la salsa de tomate.
b. Había corrido en dirección contraria, escabulléndose entre la multitud de vecinos asustados, para recuperar su cuaderno – algo estropeado pero entero – y regresar junto a su furiosa madre, cuyo rostro ya no estaba blanco sino rojo como el kétchup Heinz.
His mother was little more than a distantly revered poetess around whom myths were beginning to form as myths are wont to do – the whisper of a summer’s breeze, the promise of sunlight against a blank wall –
a. Su madre fue una poetisa admirada en su época y en torno a ella comenzaron a forjarse mitos: el susurro de la brisa estival, la promesa del sol reflejado en una pared blanca…
b. Su madre no era mas que una vagamente reverenciada poetisa en torno a la cual comenzaban a forjarse ciertos mitos: el susurro de la brisa estival, la promesa del sol cayendo sobre un muro desnudo…
Percy and Saffy had listened together to Prime Minister Chamberlain’s announcement on the wireless the day before and had sat through the national anthem in deep thought.
a. Percy y Saffy habían escuchado en la radio el anuncio del primer ministro Chamberlain y el himno nacional.
b. Percy y Saffy habían escuchado juntas el anuncio en la radio del primer ministro Chamberlain el día anterior, y se habían quedado sentadas y profundamente concentradas durante la emisión completa del himno nacional.
He’d wanted to be a teacher ever since he realized he’d grow up one day to be an adult, and had dreamed about working in his old London neighbourhood.
a. Quiso ser maestro desde que comprendió que se había transformado en un adulto. Soñaba con trabajar en su antiguo barrio de Londres.
b. Había querido ser maestro desde que comprendió que un día se convertiría en adulto, y había anhelado trabajar en su antiguo barrio de Londres.
He tried not to let nervousness tip him over into cockyness.
a. Se esforzó por mantener el equilibrio a pesar del nerviosismo.
b. Se esforzó por que su nerviosismo no se transformase en presunción.
All earlier epiphanies regarding the foolishness of property law were revealed now as crude, if not delusional.
a. Las teorías con respecto a las leyes de propiedad resultaron ser pura tontería, e incluso burdas y delirantes.
b. Las teorías que había formulado hacía un rato con respecto a la vaciedad de las leyes de propiedad resultaron ahora parecer burdas, si no delirantes.
She felt tender and protective and vulnerable, and as she saw the beginnings of a hopeful smile stir on the edges of the young girl’s mouth, she couldn’t help wrapping her arms around Merry and squeezing hard.
a. Sintió ternura, cariño, necesidad de proteger a esa niña que esbozaba una sonrisa esperanzada.
b. Sintió ternura, cariño, vulnerabilidad, y al distinguir el esbozo de una sonrisa esperanzada tomar forma en las comisuras de los labios de la niña, no pudo evitar rodear a Merry con sus brazos y estrecharla fuertemente.
… wondered how much longer it would be before she could get outside for a cigarette; whether it was possible for her to slip out unnoticed if she affected the perfect attitude of authority.
a. ... se preguntó cuánto debería esperar para salir a fumar un cigarrillo; si no hacía ruido tal vez podría escapar inadvertida.
b. … se preguntó cuánto debería esperar para salir a fumar un cigarrillo, si sería posible salir inadvertida si asumía un gesto autoritario preciso.
She was aware of her limbs, the unnatural claw she’d made with her hand on the back of the pew, the lines of her face sitting in forced merriment that made her feel like a clockwork puppet.
a. Pero advirtió que sus uñas habían dejado una marca en el respaldo del banco, que la forzada alegría dibujaba extraños surcos en su rostro.
b. Tenía conciencia de sus extremidades, de la postura innatural, con forma de garra, que su mano había adoptado en torno al respaldo del banco, de las líneas de su rostro haciendo amago de una forzada alegría que la hacía parecer una marioneta mecánica.
Saffy’s eyes were brimming now, and although Percy was angry with her, she was pleased too, to see that her sister was fighting the rush of tears. Perhaps a scene would be avoided this time, after all.
a. Los ojos de Saffy se llenaron de lágrimas. Percy se alegró al verlo. Tal vez finalmente podrían evitar una escena.
b. Las lágrimas se agolparon en los ojos de Saffy, y aunque Percy estaba enfadada con ella, le satisfizo ver que su hermana reprimía el sollozo. Quizás esta vez evitasen una escena, después de todo.
She sneaked a sideways glance at the glass-fronted bookcase, caught her image rippling in the dimpled surface.
a. Miró furtivamente hacia atrás. Su imagen ondulaba en el cristal biselado de la puerta.
b. Echó un vistazo furtivo a la puerta de cristal de la librería, vio su reflejo ondulando en la superficie moteada.
The doctors had said that walking was the best thing for his leg, but Tom would’ve done so regardless.
a. Los médicos habían dicho que los paseos eran la mejor cura, pero Tom no disfrutaba serenamente de aquellas caminatas.
b. Los médicos le habían dicho que pasear era la mejor cura para su pierna, pero Tom habría emprendido esas caminatas de todos modos.
Merry had cried but Juniper hadn’t, not then;
a. Merry lloraba, pero Juniper no había llorado aquel día.
b. Merry había llorado, pero Juniper no, no en aquel momento.
Met with such a confusing response, Juniper’s own expression faltered and she let hte imperious facade drop away.
a. Pero la sorpresa borró su fachada autoritaria.
b. Al recibir una respuesta tan sorprendente, la expresión de Juniper se desdibujó y dejó que se borrase su mueca autoritaria.
Juniper listened and laughed and left only the smallest part of her attention free to circle the strange new tension in her friend’s face.
a. Juniper se rio al escucharla, pero aun así, detectó una rara y nueva tensión en su rostro.
b. Juniper se rió al escucharla y dedicó un fragmento mínimo de su atención a escrutar la nueva y rara tensión en el rostro de su amiga.
Tom drew a deep breath and walked faster, though he knew he had more chance that way of outrunning his shadow. It was strange, the experience of something that was missing; odd that a vacancy might exert as much pressure as a solid object. The effect was a little like homesickness, a fact which perplexed him; first, because he was a grown man and should surely be beyond such feelings; second, because he was at home.
a. Inspiró profundamente y caminó más rápido, en un vano intento por liberarse de esa sensación, más opresiva que un objeto sólido. Le provocaba un efecto semejante a la nostalgia, desconcertante porque era un hombre adulto y porque, en efecto, estaba de nuevo en casa.
b. Tom inspiró hondo y caminó más rápido, como si supiera que de esa manera tenía mayores posibilidades de superar a su sombra. Era extraña la sensación de que algo faltaba; no podía comprender que una ausencia pudiera ejercer tanta presión como una presencia. El efecto era un poco como el de la nostalgia, lo cual le sorprendió; en primer lugar, porque era un hombre adulto y debería haber superado esos sentimientos; en segundo lugar, porque estaba en casa.
That was her name, Meredith Baker, but she’d grown since last they met. She was less of a girl, taller, stretched, anxiously filling her extra inches.
a. Así se llamaba, Meredith Baker. Había crecido desde la última vez que se vieron. Se la veía más alta, insegura aún con su nuevo cuerpo.
b. Así se llamaba, Meredith Baker. Había crecido desde la última vez que se vieron. Ya no era tan niña, estaba más alta, su cuerpo se había llenado en todo su contorno.
From across the park Meredith’s body had known that it was him before her brain had caught up. Her heart had lurched inside her, like it was spring loaded, and she’d remembered at once the childish crush she used to harbour.
a. Al ver su silueta desde el otro lado del parque, su corazón había comenzado a palpitar, lo había reconocido, aun sin saberlo. Recordó su enamoramiento infantil.
b. Desde el otro lado del parque el cuerpo de Meredith le había reconocido antes de que su mente lo hiciese. Su corazón se había llenado como si fuese de primavera y recordó enseguida su enamoramiento infantil.
Even as I said it, I remembered the way he’d looked the day before, the shortness of breath, the sagging shoulders, the ridge of grey along his spine, and I knew it wasn’t so.
a. Tan pronto como lo dije, recordé que el día anterior respiraba y caminaba con dificultad, y supe que no era posible.
b. Tan pronto como lo dije, recordé el aspecto que había presentado el día anterior; la dificultad para respirar, los omóplatos hundidos, el relieve gris de su columna, y supe que no era posible.
Juniper sat up suddenly, too focused on this fact, this small glitter of light, of remembrance, to mind the pain in her head.
a. Juniper se incorporó súbitamente. Trató de concentrarse en ese recuerdo, ese pequeño resplandor, de comprender por qué le dolía la cabeza.
b. Juniper se incorporó súbitamente. Estaba demasiado concentrada en ese hecho, ese pequeño resplandor, ese recuerdo, para darse cuenta de su dolor de cabeza.
Sunday, 30 June 2013
"El porvenir está fijo, pero nosotros nos movemos en el espacio infinito."
Como es bien conocido, todas estas famosas cartas que el poeta de Praga Rainer Maria Rilke escribió para el joven cadete Franz Xaver Kappus entre los años 1903 y 1904, además de una misiva más tardía de 1908, tratan del tema de la vocación artística y literaria. ¿Son mis poemas suficientemente buenos? ¿Cómo puedo saber si realmente estoy llamado a escribir? ¿Cómo debe vivir y sentir un poeta? ¿Cómo se construyen los buenos poemas? Estas son algunas de las preguntas que cualquier joven aficionado a la escritura podría hacerse, y que Rainer Maria Rilke se propone contestar.
A pesar de que las cartas por lo general son breves, la hondura con la que se tratan los argumentos que Rilke tiene a bien abordar convierte este volumen en una pieza esencial para cualquier estudiante de estética. Para Rilke el verdadero arte surge de la necesidad vital de crear. A modo de como ocurre en la vocación religiosa, el autor debe responder a una llamada en lo más profundo de su interior. En ese caso, la vocación literaria se convierte en un obligación, un destino serio y pesado que se ha de soportar, y en torno al cual se debe acomodar toda la vida del poeta. Los temas, asimismo, no se han de encontrar fuera de lo que a uno le es propio, sino en su entorno más inmediato. Ningún lugar es pobre para el creador, que ha de ser capaz de descubrir la belleza en todas las cosas.
Como modelo a seguir, Rilke recomienda la lectura del autor danés Jens Peter Jacobsen, que comenzó el movimiento naturalista en la literatura danesa y cuya novela Niels Lyhne, que traza el trágico destino de un ateo, admira fervorosamente. Pero intenta persuadirle de que desdeñe la crítica, que normalmente está escrita con una intención política o consiste en un mero juego de palabras. Sólo el amor, no la crítica, puede captar las obras de arte, que, por lo demás, son, como ya vimos “indecibles.” La vida del artista consiste en ser paciente en la espera de la iluminación de la inspiración poética. Pero esa inspiración espiritual no está desligada del mundo, sino que partiendo del interior del poeta, ha de confirmarse en el mundo. El oficio de creador es pues un sacerdocio, en esto Rilke parte del Esteticismo de finales del siglo diecinueve, y la creación es un misterio no ajeno a los misterios de la fecundación y la maternidad en el mundo físico.
La principal herramienta de que ha de servirse el creador es, sin duda para Rilke, la soledad. Los consejos que Rilke concede en estas Cartas podría considerarse que diseñan una “filosofía creativa del ensimismamiento,” y es por esto que repetidamente urge al joven Kappus a volver, a través del recuerdo, a su infancia. “Entrar en sí y no encontrarse con nadie durante horas y horas, eso es lo que se debe poder alcanzar.” Durante una estancia en Roma advierte a Kappus de que no hay que caer en la tentación de sobrevalorar su belleza. En todas partes hay mucha belleza. En última instancia, lo que el poeta ha de perseguir es la eternidad y la soledad, adoptando la duda como método de pensamiento y situándose en “lo serio” y “lo difícil,” esto es, el amor, la muerte y la creación. Así llega a su peculiar concepción del destino, por la cual éste parte de nuestro interior, en lugar de venir impuesto desde fuera:
“Cuanto más silenciosos, pacientes y abiertos estemos en la tristeza, más hondamente entrará en nosotros lo nuevo, mejor lo adquiriremos, más se hará destino nuestro, y más nos sentiremos familiares y próximos a él cuando un día “acontezca” (es decir, cuando salga de nosotros hacia los demás).”
Saturday, 15 June 2013
convirtiéndose en "Cromwell"
Esta novela ganadora del Man Booker Prize de ficción en el año 2009 aborda uno de los periodos históricos más amados por los británicos: el divorcio del rey Enrique VIII de Catalina de Aragón y su matrimonio con Ana Bolena, que resultó en la ruptura con Roma. La intriga política en que tuvo origen este suceso es examinada en la novela de Hilary Mantel desde el punto de vista único, aunque no necesariamente limitado, del brillante estadista Thomas Cromwell cuya entrada en los círculos de poder de la corte del rey Enrique tuvo lugar al tiempo del ascenso de Ana Bolena en la estima real. De este modo, Cromwell pronto se da cuenta de que Ana y él tienen ambiciones similares: doblegar a los sectores más tradicionalistas de la corte, y de hecho del conjunto de la sociedad, para conseguir alcanzar sus ambiciones, convirtiéndose ella en reina y él en, sencillamente, “Cromwell,” el sueño de sí mismo, que en buena parte se trasladaría a la realidad, al lograr pasar de ser “el hijo del herrero” a uno de los hombres más influyentes de la Reforma, y, de este modo, el brazo derecho del rey.
Cromwell comenzó su carrera como protegido del influyente cardenal Wolsey, que destacó por sus fundaciones de colegios mayores como el Colegio del Cardenal en Oxford y bibliotecas, y que perdió trágicamente el favor real por diversos motivos, entre ellos por las intrigas de los nobles que estaban celosos de su creciente poder. En la serie de acusaciones – 44 – que los consejeros del rey preparan contra Wolsey ya se atisba el germen de la Reforma, aunque en realidad la herejía era todavía perseguida y gravemente castigada. Se le acusa formalmente de “praemunire”: representar a una jurisdicción extranjera dentro del reino, mediante el ejercicio de su función de legado pontificio. Después de la muerte de Wolsey, quien, adivinamos, se envenena a sí mismo tras ser arrestado, Cromwell ve peligrar todo lo que hasta el momento había conseguido. Un hombre menos inteligente habría renegado de Wolsey cuando su caída era inminente, pero ¿qué habría ganado con ello más que el nombre de “desertor”?, razona uno de los muchachos a su cargo. Cromwell mantiene siempre una semblanza de fidelidad a su señor, al menos en apariencia, pues cuando Wolsey se traslada al norte él se queda en Londres, realizando sus funciones como miembro del Parlamento y maniobrando su acercamiento a Enrique, mientras no deja de defender a Wolsey en todas las discusiones.
Sin duda en esta novela Hilary Mantel se propuso otorgarnos la dimensión más humana y más actual de Cromwell, un personaje que fue amado en la corte isabelina y denostado por los elitistas victorianos, que tenían una mala consideración de su bajo origen social. La percepción popular que se ha creado es la de un astuto y ambicioso manipulador sin entrañas. En su escuela católica Mantel se sentía oprimida por la gran veneración que se dispensaba a Tomás Moro, cuya imagen decoraba una cristalera de colores. Ya desde entonces comenzó a preguntarse si acaso Thomas Cromwell, que estuvo detrás de la ejecución de Moro el 6 de julio de 1535, no tendría algo que decir a su favor. Esta novela es la plasmación de esa curiosidad por introducirse en la mente del hombre que cambió Inglaterra para siempre y mostrárnoslo como un ser de carne y hueso, con una vida familiar honesta y una enorme capacidad de trabajo, preocupado por la prosperidad propia y por los destinos de su nación, capaz de distinguir las posibilidades del devenir histórico y hacer girar los acontecimientos de manera insospechada pero con éxito.
La cuidadosa representación de las actividades cotidianas en el hogar de Thomas Cromwell en Austin Friars es sólo uno de los elementos que integran la extraordinaria caracterización de Cromwell como un hombre a la vez ambiguo, que declara no conocerse a sí mismo y cercano, que seguramente se sentiría muy confortable en una sociedad como la actual, donde priman el esfuerzo y el progreso por encima de la tradición estéril, al menos la mayor parte de las veces. La sutil técnica novelística por la que se consigue trasladar al lector la sensación de la vida intensa del protagonista es mediante un curioso desdoblamiento de la voz narrativa por el que el narrador se introduce en la mente de Cromwell y sin embargo nos narra sus pensamientos en tercera persona. A veces frases pensadas o dichas o escuchadas por Cromwell aparecen sin acotar en forma de diálogo, y esto y la persistente utilización del pronombre “él” han provocado un quebradero de cabeza a más de un lector poco avezado. No es una novela fácil de leer, pero eso es, precisamente, porque está muy bien escrita. Hilary Mantel diseña su propia técnica narrativa para introducirse en la mente de Cromwell.
Por lo que respecta a la caracterización de los demás personajes de la historia, ésta tiene lugar a través de la conciencia de Cromwell, pero el resultado final resulta muy convincente, pues todos los personajes rezuman vitalidad y credibilidad. Los jóvenes a su cargo en su casa son observados siempre con amor y un instinto protector, los nobles como el duque de Norfolk, con una mezcla de respecto y condescendencia, la pareja real formada por Enrique y Ana Bolena con ternura y un sano sentimiento de diversión ante sus excentricidades y las peculiaridades de sus caracteres.
Como nota final, señalar que esta novela mantiene la teoría del origen mágico de los Tudor, reflejado en la leyenda de Melusina, la mujer serpiente de la que se decía que procedía Jacquetta, la madre de Elizabeth Woodville, la madre de Elizabeth of York, madre a su vez de Enrique VIII. Cromwell, en la novela, es consciente de esta historia oculta de Inglaterra, y esto es lo que le hace ver que el matrimonio de Enrique con Ana Bolena es posible, a la luz de matrimonios reales, como el de Edward IV con Elizabeth Woodville, en los que la mujer es tenida por bruja. Pero, ¿hay mejor embrujo que el amor? Y, al hilo de la historia de Melusina, ¿no resulta una curiosa coincidencia que Ana Bolena se criase en la corte de Borgoña, a la que perteneció Jacquetta, la bisabuela del rey en quien originó la leyenda del poder mágico de Melusina?
Cromwell comenzó su carrera como protegido del influyente cardenal Wolsey, que destacó por sus fundaciones de colegios mayores como el Colegio del Cardenal en Oxford y bibliotecas, y que perdió trágicamente el favor real por diversos motivos, entre ellos por las intrigas de los nobles que estaban celosos de su creciente poder. En la serie de acusaciones – 44 – que los consejeros del rey preparan contra Wolsey ya se atisba el germen de la Reforma, aunque en realidad la herejía era todavía perseguida y gravemente castigada. Se le acusa formalmente de “praemunire”: representar a una jurisdicción extranjera dentro del reino, mediante el ejercicio de su función de legado pontificio. Después de la muerte de Wolsey, quien, adivinamos, se envenena a sí mismo tras ser arrestado, Cromwell ve peligrar todo lo que hasta el momento había conseguido. Un hombre menos inteligente habría renegado de Wolsey cuando su caída era inminente, pero ¿qué habría ganado con ello más que el nombre de “desertor”?, razona uno de los muchachos a su cargo. Cromwell mantiene siempre una semblanza de fidelidad a su señor, al menos en apariencia, pues cuando Wolsey se traslada al norte él se queda en Londres, realizando sus funciones como miembro del Parlamento y maniobrando su acercamiento a Enrique, mientras no deja de defender a Wolsey en todas las discusiones.
Sin duda en esta novela Hilary Mantel se propuso otorgarnos la dimensión más humana y más actual de Cromwell, un personaje que fue amado en la corte isabelina y denostado por los elitistas victorianos, que tenían una mala consideración de su bajo origen social. La percepción popular que se ha creado es la de un astuto y ambicioso manipulador sin entrañas. En su escuela católica Mantel se sentía oprimida por la gran veneración que se dispensaba a Tomás Moro, cuya imagen decoraba una cristalera de colores. Ya desde entonces comenzó a preguntarse si acaso Thomas Cromwell, que estuvo detrás de la ejecución de Moro el 6 de julio de 1535, no tendría algo que decir a su favor. Esta novela es la plasmación de esa curiosidad por introducirse en la mente del hombre que cambió Inglaterra para siempre y mostrárnoslo como un ser de carne y hueso, con una vida familiar honesta y una enorme capacidad de trabajo, preocupado por la prosperidad propia y por los destinos de su nación, capaz de distinguir las posibilidades del devenir histórico y hacer girar los acontecimientos de manera insospechada pero con éxito.
La cuidadosa representación de las actividades cotidianas en el hogar de Thomas Cromwell en Austin Friars es sólo uno de los elementos que integran la extraordinaria caracterización de Cromwell como un hombre a la vez ambiguo, que declara no conocerse a sí mismo y cercano, que seguramente se sentiría muy confortable en una sociedad como la actual, donde priman el esfuerzo y el progreso por encima de la tradición estéril, al menos la mayor parte de las veces. La sutil técnica novelística por la que se consigue trasladar al lector la sensación de la vida intensa del protagonista es mediante un curioso desdoblamiento de la voz narrativa por el que el narrador se introduce en la mente de Cromwell y sin embargo nos narra sus pensamientos en tercera persona. A veces frases pensadas o dichas o escuchadas por Cromwell aparecen sin acotar en forma de diálogo, y esto y la persistente utilización del pronombre “él” han provocado un quebradero de cabeza a más de un lector poco avezado. No es una novela fácil de leer, pero eso es, precisamente, porque está muy bien escrita. Hilary Mantel diseña su propia técnica narrativa para introducirse en la mente de Cromwell.
Por lo que respecta a la caracterización de los demás personajes de la historia, ésta tiene lugar a través de la conciencia de Cromwell, pero el resultado final resulta muy convincente, pues todos los personajes rezuman vitalidad y credibilidad. Los jóvenes a su cargo en su casa son observados siempre con amor y un instinto protector, los nobles como el duque de Norfolk, con una mezcla de respecto y condescendencia, la pareja real formada por Enrique y Ana Bolena con ternura y un sano sentimiento de diversión ante sus excentricidades y las peculiaridades de sus caracteres.
Como nota final, señalar que esta novela mantiene la teoría del origen mágico de los Tudor, reflejado en la leyenda de Melusina, la mujer serpiente de la que se decía que procedía Jacquetta, la madre de Elizabeth Woodville, la madre de Elizabeth of York, madre a su vez de Enrique VIII. Cromwell, en la novela, es consciente de esta historia oculta de Inglaterra, y esto es lo que le hace ver que el matrimonio de Enrique con Ana Bolena es posible, a la luz de matrimonios reales, como el de Edward IV con Elizabeth Woodville, en los que la mujer es tenida por bruja. Pero, ¿hay mejor embrujo que el amor? Y, al hilo de la historia de Melusina, ¿no resulta una curiosa coincidencia que Ana Bolena se criase en la corte de Borgoña, a la que perteneció Jacquetta, la bisabuela del rey en quien originó la leyenda del poder mágico de Melusina?
Sunday, 2 June 2013
Un post invitado sobre El jardín olvidado de Kate Morton
Me alegra introducir hoy un post invitado que consiste en un comentario de la novela El jardín olvidado de Kate Morton. Mi bloguera invitada se llama Mari Paz López y tiene un blog estupendo, Podemos charlar juntas en el que da rienda suelta a sus intereses, que ambas compartimos, en la literatura y la decoración de interiores, entre otros temas domésticos y femeninos. De hecho Mari Paz quiere ayudarme a mejorar la apariencia de mi blog, que reconozco que es formalmente muy sencillo, y estoy segura de que poco a poco iré introduciendo algunas mejoras. De momento, de su mano he aprendido a poner un cabecero personal. Os dejo con el comentario de Mari Paz, mientras que mi contribución a su blog puede encontrarse aquí.

El Jardín Olvidado de Kate Morton
Una niña abandonada en un embarcadero un año antes de que estalle la Primera Guerra Mundial; la revelación a una joven del secreto sobre su verdadera ascendencia; la herencia de una espléndida y misteriosa finca en la costa salvaje de Cornualles... Estos son los puntos de partida de una historia inolvidable que evoca la gran novela victoriana, los cuentos de hadas y los relatos de intriga.
Ha sido la primera novela que he leído de Kate Morton. Como la mayoría de las veces sólo con la pequeña sinopsis del libro sabía que la historia podría gustarme, y así lo hizo. Ambientada en la época victoriana, tan admirada por mí.
Nada más iniciarse la historia, supe que me encontraba ante una historia llena de misterio y secretos familiares. Es una historia sobre el pasado, los lazos familiares y descubrir la propia identidad.
La historia de El jardín olvidado comienza en 1913 con una niña abandonada en un barco rumbo a Australia. Apenas puede recordar nada de su pasado, pero lo último que le llega a su memoria es que una misteriosa dama, la Autora, le ordena que se esconda, que no le diga a nadie su nombre y que ella volverá pronto a recogerla. Sin embargo, nada de eso ocurre y la niña estará sola durante toda la travesía. Años después, la pequeña ha sido adoptada por una familia que la trata como a una hija, le dan un nombre, Nell, y le ocultan la verdad. El día en el que cumple 21 años le revelan el secreto y su vida cambia para siempre.
Por otro lado, avanzamos al 2005, donde la nieta de Nell, Cassandra, descubre el secreto de su abuela y se dispone a averiguar por qué la abandonaron en el barco arrancándola de su verdadera familia.
La dinámica del libro es un poco confusa hasta que te acostumbras al cambio desordenado de épocas en la narración. Cuando lees los siguientes libros de Kate Morton, ya estás preparada porque sigue con esa misma técnica.
Si tuviera que elegir entre las dos historias del libro, la antigua es la que más me atrae. Los personajes de la historia de 1900 a 1913 tienen tanta fuerza que hacen pequeños a los que aparecen en la historia de 2005.
La ambientación de la novela es excelente. Pasa del sucio Londres de 1900 a las costas de Cornualles. ¡Estupenda! El ritmo de la narración es tranquilo y no se me hizo nada aburrido sino todo lo contrario. Pero lo mejor del libro sin duda alguna es la historia. Realmente me ha cautivado.

El Jardín Olvidado de Kate Morton
Una niña abandonada en un embarcadero un año antes de que estalle la Primera Guerra Mundial; la revelación a una joven del secreto sobre su verdadera ascendencia; la herencia de una espléndida y misteriosa finca en la costa salvaje de Cornualles... Estos son los puntos de partida de una historia inolvidable que evoca la gran novela victoriana, los cuentos de hadas y los relatos de intriga.
Ha sido la primera novela que he leído de Kate Morton. Como la mayoría de las veces sólo con la pequeña sinopsis del libro sabía que la historia podría gustarme, y así lo hizo. Ambientada en la época victoriana, tan admirada por mí.
Nada más iniciarse la historia, supe que me encontraba ante una historia llena de misterio y secretos familiares. Es una historia sobre el pasado, los lazos familiares y descubrir la propia identidad.
La historia de El jardín olvidado comienza en 1913 con una niña abandonada en un barco rumbo a Australia. Apenas puede recordar nada de su pasado, pero lo último que le llega a su memoria es que una misteriosa dama, la Autora, le ordena que se esconda, que no le diga a nadie su nombre y que ella volverá pronto a recogerla. Sin embargo, nada de eso ocurre y la niña estará sola durante toda la travesía. Años después, la pequeña ha sido adoptada por una familia que la trata como a una hija, le dan un nombre, Nell, y le ocultan la verdad. El día en el que cumple 21 años le revelan el secreto y su vida cambia para siempre.
Por otro lado, avanzamos al 2005, donde la nieta de Nell, Cassandra, descubre el secreto de su abuela y se dispone a averiguar por qué la abandonaron en el barco arrancándola de su verdadera familia.
La dinámica del libro es un poco confusa hasta que te acostumbras al cambio desordenado de épocas en la narración. Cuando lees los siguientes libros de Kate Morton, ya estás preparada porque sigue con esa misma técnica.
Si tuviera que elegir entre las dos historias del libro, la antigua es la que más me atrae. Los personajes de la historia de 1900 a 1913 tienen tanta fuerza que hacen pequeños a los que aparecen en la historia de 2005.
La ambientación de la novela es excelente. Pasa del sucio Londres de 1900 a las costas de Cornualles. ¡Estupenda! El ritmo de la narración es tranquilo y no se me hizo nada aburrido sino todo lo contrario. Pero lo mejor del libro sin duda alguna es la historia. Realmente me ha cautivado.
Saturday, 13 April 2013
Un Secreto Muy de Familia
The Distant Hours representa en la carrera de Kate Morton un momento de madurez y asunción de un nuevo dominio de su técnica narrativa. Esto lo he podido colegir de la comparación entre su destreza como narradora en The Forgotten Garden y en The Distant Hours. The Distant Hours es con mucho una novela sumamente más cohesionada, los cabos argumentales están mucho mejor atados, la plausibilidad de la historia es más certera. Kate Morton se acerca aquí mucho más que en The Forgotten Garden a conferir un trasfondo temático unitario a su historia. No se trata de narrar y enlazar anécdotas por el mero placer de hacerlo, con la vista puesta únicamente en proporcionar emociones y entretenimiento al lector, como en The Forgotten Garden. El trasfondo de The Distant Hours versa sobre el tema de los secretos familiares, la manera en que la desconfianza respecto a nuestros seres más allegados puede hacer germinar las raíces del malicioso hábito de ocultar importantes aspectos de nosotros mismos a aquellas personas que en teoría estarían mejor situadas para ayudarnos a conseguir nuestros propósitos.
Es así que cuando una misteriosa carta llega a la residencia de la familia Burchill un día de finales de febrero de 1992 con cincuenta y un años de retraso, Edie empieza a comprender que hay aspectos en el pasado de su madre que desconocía por completo. Cuando su madre Meredith le hace saber que durante la segunda guerra mundial fue evacuada por espacio de algo más de un año al castillo de Milderhurst en Kent, se trata sólo del comienzo de la misteriosa fascinación de la joven Edie – una mujer de treinta años que trabaja en la pequeña firma editorial Billing & Brown y que acaba de dar por terminada la relación sentimental más importante de su vida – va a sentir hacia el castillo de Milderhurst y sus extravagantes ocupantes, las tres ancianas hermanas Blythe: Percy, Saffy y la perturbada Juniper.
De modo similar a The Forgotten Garden, The Distant Hours hace uso de un tiempo narrativo múltiple. En el caso de The Distant Hours las dos principales acciones, separadas en el tiempo, tienen lugar, por un lado, en el año 1992 – año en el que Edie Burchill conduce sus pesquisas para desentrañar el secreto de Milderhurst Castle – y, por otro, entre septiembre de 1939 y el 29 de octubre de 1941, cuya fatídica noche significó el punto de inflexión en la salud mental de la cautivadora Juniper, a raíz de la aparente deserción de su amado Thomas Cavill a la cena familiar en la que iban a anunciar su compromiso.
Desentrañar qué ocurrió realmente aquella noche de 1941 se convertirá en el principal empeño de Edie Burchill, y, a la par, el lector se embarcará en su propio viaje a través del tiempo, trasladándose primero a la tarde que precedió a los misteriosos eventos de aquella noche de octubre de 1941, para llegar a conocer al detalle las preparaciones que las dos hermanas gemelas, Percy y Saffy, realizaron para la velada. Así somos sumergidos en la densa atmósfera de una vida familiar marcada por secretos hondamente enterrados, el recelo y la represión. ¿Por qué afecta tanto a Percy su encuentro con su antigua ama de llaves Lucy Middleton, ahora Lucy Rogers? ¿Por qué Saffy se tiene que ocultar en la oficina del mayordomo para leer su correspondencia? ¿Por qué se siente justificada Saffy al leer a escondidas la especialmente reveladora anotación en el diario de Juniper? ¿Por qué no desea Percy que Saffy conozca que se cartea con su prima Emily?
Edie no conocerá estos detalles, pero sí se dará cuenta de que la estancia de su madre en Milderhurst la transformó para siempre. En Milderhurst Meredith, una niña londinense de clase trabajadora, descubrió la plasmación de sus más ocultos anhelos por una educación superior, en un entorno privilegiado y con acceso directo a sus amados libros y a todo nuevo tipo de saberes, en el que incuba su deseo frustrado de escribir y convertirse en periodista, de la mano de las hermanas y en especial bajo la tutela de Juniper, que escribe habitualmente y pronto se convertirá en su mejor amiga.
La enfermedad de Milderhurst, el amor a los secretos, fue adquirida por Meredith y, en apariencia, involuntariamente heredada por Edie, que se encuentra a sí misma leyendo clandestinamente la correspondencia que su madre envió a casa desde Milderhurst, que se encuentra oculta en una vieja caja de pantuflas y es facilitada por su tía Rita. Al mismo tiempo, y debido a su mudanza temporal al hogar familiar, Edie tiene la oportunidad de ahondar en la relación con su padre, que está convaleciente de un infarto. Su padre siempre ha sido receloso de la pasión de Edie por los mundos de ficción. Sin embargo, de mano de la lectura conjunta de El Hombre de Barro, el clásico de la literatura juvenil escrito por Raymond, el padre de las hermanas Blythe, descubrirá por sí mismo los placeres de la literatura.
Cuando su padre pide a Edie que le revele de antemano los detalles de la trama de La historia del Hombre de Barro, ésta le contesta que hay una especie de pacto tácito entre el escritor y el lector por el que éste no debe revelar secretos argumentales sin más, y no seré yo quien descubra el sorprendente desenlace de The Distant Hours. Baste decir que al final el secreto de lo que realmente sucedió se queda enterrado con las hermanas, pues el descubrimiento que Edie Burchill realiza sobre los hechos de aquella noche no es más que una versión imperfecta de la realidad. El secreto de la familia Blythe, tal como su patriarca habría preferido, se queda en la familia y ya ni siquiera los susurrantes muros del castillo que cantan a las horas distantes podrán desvelarlo.
Es así que cuando una misteriosa carta llega a la residencia de la familia Burchill un día de finales de febrero de 1992 con cincuenta y un años de retraso, Edie empieza a comprender que hay aspectos en el pasado de su madre que desconocía por completo. Cuando su madre Meredith le hace saber que durante la segunda guerra mundial fue evacuada por espacio de algo más de un año al castillo de Milderhurst en Kent, se trata sólo del comienzo de la misteriosa fascinación de la joven Edie – una mujer de treinta años que trabaja en la pequeña firma editorial Billing & Brown y que acaba de dar por terminada la relación sentimental más importante de su vida – va a sentir hacia el castillo de Milderhurst y sus extravagantes ocupantes, las tres ancianas hermanas Blythe: Percy, Saffy y la perturbada Juniper.
De modo similar a The Forgotten Garden, The Distant Hours hace uso de un tiempo narrativo múltiple. En el caso de The Distant Hours las dos principales acciones, separadas en el tiempo, tienen lugar, por un lado, en el año 1992 – año en el que Edie Burchill conduce sus pesquisas para desentrañar el secreto de Milderhurst Castle – y, por otro, entre septiembre de 1939 y el 29 de octubre de 1941, cuya fatídica noche significó el punto de inflexión en la salud mental de la cautivadora Juniper, a raíz de la aparente deserción de su amado Thomas Cavill a la cena familiar en la que iban a anunciar su compromiso.
Desentrañar qué ocurrió realmente aquella noche de 1941 se convertirá en el principal empeño de Edie Burchill, y, a la par, el lector se embarcará en su propio viaje a través del tiempo, trasladándose primero a la tarde que precedió a los misteriosos eventos de aquella noche de octubre de 1941, para llegar a conocer al detalle las preparaciones que las dos hermanas gemelas, Percy y Saffy, realizaron para la velada. Así somos sumergidos en la densa atmósfera de una vida familiar marcada por secretos hondamente enterrados, el recelo y la represión. ¿Por qué afecta tanto a Percy su encuentro con su antigua ama de llaves Lucy Middleton, ahora Lucy Rogers? ¿Por qué Saffy se tiene que ocultar en la oficina del mayordomo para leer su correspondencia? ¿Por qué se siente justificada Saffy al leer a escondidas la especialmente reveladora anotación en el diario de Juniper? ¿Por qué no desea Percy que Saffy conozca que se cartea con su prima Emily?
Edie no conocerá estos detalles, pero sí se dará cuenta de que la estancia de su madre en Milderhurst la transformó para siempre. En Milderhurst Meredith, una niña londinense de clase trabajadora, descubrió la plasmación de sus más ocultos anhelos por una educación superior, en un entorno privilegiado y con acceso directo a sus amados libros y a todo nuevo tipo de saberes, en el que incuba su deseo frustrado de escribir y convertirse en periodista, de la mano de las hermanas y en especial bajo la tutela de Juniper, que escribe habitualmente y pronto se convertirá en su mejor amiga.
La enfermedad de Milderhurst, el amor a los secretos, fue adquirida por Meredith y, en apariencia, involuntariamente heredada por Edie, que se encuentra a sí misma leyendo clandestinamente la correspondencia que su madre envió a casa desde Milderhurst, que se encuentra oculta en una vieja caja de pantuflas y es facilitada por su tía Rita. Al mismo tiempo, y debido a su mudanza temporal al hogar familiar, Edie tiene la oportunidad de ahondar en la relación con su padre, que está convaleciente de un infarto. Su padre siempre ha sido receloso de la pasión de Edie por los mundos de ficción. Sin embargo, de mano de la lectura conjunta de El Hombre de Barro, el clásico de la literatura juvenil escrito por Raymond, el padre de las hermanas Blythe, descubrirá por sí mismo los placeres de la literatura.
Cuando su padre pide a Edie que le revele de antemano los detalles de la trama de La historia del Hombre de Barro, ésta le contesta que hay una especie de pacto tácito entre el escritor y el lector por el que éste no debe revelar secretos argumentales sin más, y no seré yo quien descubra el sorprendente desenlace de The Distant Hours. Baste decir que al final el secreto de lo que realmente sucedió se queda enterrado con las hermanas, pues el descubrimiento que Edie Burchill realiza sobre los hechos de aquella noche no es más que una versión imperfecta de la realidad. El secreto de la familia Blythe, tal como su patriarca habría preferido, se queda en la familia y ya ni siquiera los susurrantes muros del castillo que cantan a las horas distantes podrán desvelarlo.
Sunday, 13 January 2013
un fragmento de Edith Wharton
Sigo disfrutando examinando traducciones del inglés al español y realizando mis pequeños ejercicios. Hoy he traducido este fragmento de una novela de Edith Wharton que sospecho que puede ser The House of Mirth, aunque no lo he verificado. Desde luego que me ha inspirado a intentar conseguir la novela.
El día después
por Edith Wharton
Una de las cosas más extrañas que iba más tarde a rememorar de entre todas las peculiaridades del día después era la repentina y completa recuperación de su seguridad en sí misma.
Estaba en el aire cuando se despertó en la oscura habitación de techo bajo. La acompañó escaleras abajo hasta la mesa del desayuno, destelleó ante ella desde la chimenea, y reverberó desde los costados de la urna y las robustas estrías de la tetera georgiana. Era como si, de alguna manera, todos sus temores difusos del día anterior, con su concentración más aguda alrededor del artículo del periódico – como si este vago cuestionamiento del futuro, y sobresaltado retorno al pasado, hubiesen entre los dos liquidado los plazos de una inquietante obligación moral. Si había descuidado los asuntos de su esposo había sido, su nueva sensación parecía probar, porque su fe en él intuitivamente justificaba ese descuido; y el derecho de él a su fe se había ahora afirmado ante la viva representación de la amenaza y la sospecha. Nunca le había visto ser más natural e inconscientemente él mismo que después del interrogatorio al que le sometió: era casi como si él hubiese sido consciente de sus dudas, y hubiese querido que las cosas se aclarasen tanto como ella.
Estaba tan claro, gracias a Dios, como la reluciente luz exterior que la sorprendió casi con una sugerencia del verano mientras salía de la casa para realizar su inspección diaria de los jardines. Había dejado a Boyne frente a su escritorio, permitiéndose disfrutar, mientras pasaba junto a la puerta de la biblioteca, de un último vistazo a su rostro sereno, mientras él se inclinaba, con la pipa en la boca, sobre sus papeles; y ahora ella tenía su propia tarea mañanera que llevar a cabo. La tarea traía consigo, en encantadores días de invierno como éste, casi tantos alegres paseos por las diferentes esquinas de la propiedad como si la primavera ya hubiese llegado. Se extendían tales interminables posibilidades ante ella, tales oportunidades de traer a la luz los ocultos encantos del viejo lugar, sin necesidad de realizar una sola irreverente alteración, que el invierno se hacía demasiado corto para planear todo lo que la primavera y el otoño ejecutaban de por sí. Y su recobrada confianza en sí misma le dio, en esta mañana particular, un peculiar placer a su progreso a través del bonito y tranquilo lugar. Primero se dirigió al jardín de la cocina, en cuyas paredes los perales proyectaban complicados dibujos, y las palomas revoloteaban y se acicalaban sobre las plateadas tejas de su palomar.
Sunday, 16 December 2012
El mismo pueblo, otro mar
Correspondencia privada ha sido el libro de Esther Tusquets que necesitaba para leerlo en primer lugar, de entre todos los de su apetecible obra, puesto que yo antes de leer sus historias noveladas quería conocerla a ella, deseaba obtener una fotografía, una reproducción rápida y asimilable de su persona, y aquí son cuatro las instantáneas, tal cual el retrato warholiano de Marilyn, cuatro veces el mismo rostro disparado con una combinación de colores diferentes en cada ocasión.
Estos cuatro autorretratos son progresivos: el primero - la infancia, la familia, las raíces -, el segundo - la adolescencia, el Colegio Alemán, el profesor de literatura -, el tercero - la universidad, la infracción con su grupo social -, el cuarto - el amor y la fertilidad, la maduración personal, no exenta del reconocimiento de las limitaciones de la felicidad y del amor.
En la contraportada se nos alerta de que estas cartas combinan elementos reales y ficticios. Me resultaría a mí imposible separar lo posible de lo imposible de entre lo que he leído. Se me antoja que las cuatro instantáneas reproducen certeramente su objeto: la propia autora. Y es así que se me hace una idea muy sugerente el que la imaginación pueda aliarse con la realidad para devolvernos la imagen más fiel al meollo de nuestras vidas.
Hay quien ha dicho que se conoce casi más a un sujeto, en su autobiografía, por sus mentiras que por sus verdades, y no seré yo quen lo discuta ni quien se esfuerce por desentrañar lo cierto de lo incierto en la materia de las aventuras vitales y elucubraciones personales de estas cartas.
La autora pretende recrearse a sí misma ante cuatro espejos que pone ante sí en lo que ella considera es el ocaso de su edad adulta, "el último día del verano," el cual llega, como siempre, como, imagino, nos ha de llegar a todos, demasiado pronto y de improvisto. Cada uno de sus cuatro interlocutores en estas cartas conforma una "otredad" frente a la cual la autora se acicala, para encontrarse, para descubrirse ante sí misma y ante nosotros, sus inquisitivos lectores, satisfechos al devorar esta correspondencia que no deberíamos leer por ser "privada" con creciente fruicción.
Estos cuatro interlocutores escogidos para estas cartas le proporcionan, pues, a la escritora, un referente para la fijación de una perspectiva múltiple, a través de la cual Esther Tusquets acaba por venir a definirse mediante el sucesivo rechazo a lo que cada uno de esos interlocutores significaron en su vida. El proceso de maduración por el que al final del libro se encuentra a sí misma ha implicado la asunción de un progresivo rechazo de previos ideales, sueños, incluso ideologías, que conformaban una galería de sucesivas versiones de sí mismaque, a la vuelta de la esquina, siempre terminaron por antojársele inauténticas.
Así, finalmente, se hace posible llegar una vez más, como en su sueño más recurrente, a aquel pueblo de la costa del mismo mar de todos los veranos, al final del trayecto vital, quizás con la amargura de no haber navegado lo suficiente, de no haberse siquiera hecho a la mar, pero también con la seguridad de que a su término la vida le ha devuelto la mejor imagen de sí misma, aquel Yo incierto pero real, con la satisfacción de no haberse comprometido con ninguna, al cabo, de las cuatro imágenes anteriores, metáforas de tantas otras, cada una de ellas un escalón en el proceso de ascensión hacia el Yo, pero cada una de ellas al mismo tiempo una trampa, si se hubiese dejado seducir por el engaño que cada uno de sus cuatro interlocutores le tendía.
Saturday, 8 December 2012
Una traducción excesivamente descuidada
The Forgotten Garden de Kate Morton ha sido el primer libro cuya traducción al español he analizado. Esta actividad se ha descubierto para mí como una experiencia fascinante, pero el efecto total se ha visto incrementado por el hecho de que la traducción de The Forgotten Garden al español firmada por un tal Carlos Schroeder del que no he podido averiguar información alguna por Internet, está colmada de errores y despropósitos, algunos simples descuidos, otros de mayor gravedad. Tanto es así que el problema principal que aparece con este volumen publicado por Suma de Letras es no ya tanto que no se le haya hecho justicia a la propiedad intelectual de Kate Morton, sino que las propias gramática y sintaxis de la lengua española se han visto tan afectadas que uno se pregunta como ninguno de los más de 230.000 lectores de la novela en español parece haber puesto todavía el grito en el cielo, pues no hace falta poseer la versión original de la novela para detectar el fracaso de su rendición al castellano, ya que la ausencia de gramaticalidad y la tortuosidad de numerosas expresiones salta a la vista de cualquier lector.
Presentaré a continuación una breve aunque, espero, representativa, lista de ejemplos de fragmentos de traducción en los que no se ha respetado ni el sentido del texto en inglés ni la gramaticalidad propia del español. En primer lugar proporcionare la traducción publicada y firmada por Carlos Schroeder y en segundo mi propia traducción:
“Every so often the traffic current swept a wind-blown cluster of people inside the restaurant doors…” (Chapter 19)
a. De cuando en cuando el flujo del tráfico barría a los grupos de gente arremolinada dentro del restaurante...
b. De cuando en cuando del flujo de transeúntes se desprendía un grupo de gente azotada por el viento que era barrida hacia el interior del restaurante…
“Mr Swindell had been threatening to call the do-gooders ever since Sammy left them…” (Chapter 20)
a. El señor Swindell llevaba tiempo amenazando con llamar a las ‘benefactoras’ desde que Sammy falleciera...
b. El señor Swindell había estado amenazando con llamar a las ‘benefactoras’ desde que Sammy falleció…
“She tugged slightly at Sammy’s cap, which she was still wearing.” (Chapter 20)
a. Tironeó apenas de la gorra de Sammy que llevaba puesta.
b. Se recolocó con cuidado la gorra de Sammy, que aún llevaba puesta.
“Another set of footsteps in the hall and Rose was granted brief respite from the challenge of summoning up further pleasantries to converse with this strange, silent cousin.” (Chapter 28)
a. Un nuevo ruido de pasos en el corredor y Rose pudo recuperarse brevemente del desafío de buscar nuevos comentarios agradables para conversar con esta extraña y silenciosa prima.
b. Otro ruido de pasos en el pasillo y a Rose le fue concedida la oportunidad de un breve descanso en la ardua tarea de invocar nuevas formalidades para conversar con esta extraña, silenciosa prima.
“A thin beam of light passed through a tiny hole in the centre of a timber knot at the back of the desk.” (chapter 30)
a. Un delgado rayo de luz pasó a través de un pequeño agujero en el centro de la mesa del escritorio.
b. Un delgado rayo de luz se deslizó a través de un pequeño agujero en el centro de un nudo de madera en la parte trasera del escritorio.
“The other woman’s breath was warm as she combed the hair from Adeline’s brow, strangely comforting.” (Chaper 31)
a. El aliento de la otra mujer era tibio al rozar los cabellos de la frente de Adeline, una extraña sensación reconfortante.
b. Percibió el aliento cálido, extrañamente reconfortante, de la otra mujer mientras ésta le cepillaba los cabellos desde la raíz.
“He tossed the residue of morning tea from the mugs and dangled a fresh bag over each rim.” (Chapter 38)
a. Echó el resto del té de la mañana de las tazas y puso una bolsita nueva en cada una.
b. Vació las tazas de los posos del té de la mañana y dejó caer una bolsita nueva sobre el borde de cada una.
“She shifted the handles of her plastic grocery bag from around her wrist and scratched the red imprints they’d made.” (Chapter 40)
a. Ella intercambió las bolsas de plástico del mercado de mano y se rascó las marcas rojas que habían dejado.
b. Cambió de posición las asas de su bolsa de plástico de la compra, que se habían clavado en sus muñecas, y rascó las marcas rojas que habían dejado.
Sirvan estas frases como muestra reducida de lo que es el carácter generalmente excesivamente descuidado de esta traducción, y ojala consiguiera esta pequeña nota llamar la atención de las personas responsables y capaces de hacer que todas las necesarias correcciones se llevasen a cabo en la traducción de un libro que debería servir para satisfacer al público español, no para confundirlo.
Sunday, 25 November 2012
El sueño de una domesticidad bohemia
G. B. Shaw subtituló Heartbreak House (La casa de los corazones rotos) como "Una fantasía en el estilo ruso sobre temas ingleses," y el crítico Charles A. Berst ha diseccionado de manera excelente esta influencia rusa en la obra, que se debe por un lado a la asunción de un tono dramático que se asienta en la irrealidad de la ilusión y el sueño, a la manera de Chekhov, y, por otro lado, en lo que respecta a la carga temática, en una deuda notable a Tolstoy.
El ensayo de Charles A. Berst ("Heartbreak House: Shavian Expressionism") fue incluido por Harold Bloom en su volumen recopilatorio de ensayos sobre George Bernard Shaw para la serie "Modern Critical Views." Se trata de un ensayo crítico tan perceptivo y sutil en sus apreciaciones y en su estilo que nos hace pensar que la crítica constituye ciertamente el lado anverso de la literatura, y que toda gran obra literaria está sólo a medio terminar hasta que encuentra la plasmación ideal en un ensayo de su ethos.
Es sabido que G. B. Shaw escribía prefacios casi tan largos como sus obras teatrales, y este es casi el caso con Heartbreak House, que contiene un detallado esquema de presentación en el que Shaw se explaya sobre las predisposiciones temáticas de la obra. Por un lado están los dos grupos sociales dominantes que él identificaba en Europa en general y en Inglaterra en particular, por el otro lado, el trasfondo de la primera guerra mundial. Shaw intenta responder a esta pregunta: ¿qué tipo de sociedad ha sido responsable de la caída moral que supone la contienda? Su análisis parte fundamentalmente de Tolstoy. ¿Recuerdan aquellos salones ociosos en los que la aristocracia rusa se resguardaba de la realidad en Guerra y paz? Aquéllos son el antecedente de las salas y jardines de estas casas llenas de libros, viejos pianos y trastos, cuyas pequeñas mesitas acogen bandejitas de té a cualquier hora del día, con portalones que van a dar a jardines sólo medianamente cuidados, y lo más importante, que no contienen establos de caballos.
Para Shaw la sociedad inglesa a las puertas de la primera guerra mundial se divide en estos dos grupos: los bohemios (que moran en la Casa de los Corazones Rotos) y los equestres (que habitan Horseback Hall, o, la Mansión de los Caballos). Los "equestres" en la obra están representados por Lady Ariadne Utterword y su marido, un eficiente y poco imaginativo administrador del Imperio, que es capaz de trabajar dieciséis horas seguidas alegremente solucionando cualquier nimiedad burocrática. Por el contrario, a Hesione Hushabye, la matriarca de Heartbreak House, le encanta dormir. El sueño es en la Casa de los Corazones Rotos un ingrediente más de la vida diaria, como también lo es la hospitalidad: acogen a la neófita Ellie Dunn, que se encuentra frente al dilema de si entregarse a la Casa de los Corazoneso a la Mansión de los Caballos... y no menor importancia tiene para la familia de Shotover, el capitán de la casa - barco de Heartbreak, la inspección psicológica de todos sus visitantes.
Parece que dijeran los habitantes de Heartbreak House a sus visitantes: "¡Venid! ¡Seréis bien recibidos! ¡Pero os vamos a psicoanalizar!" Y es así que la joven pero pobre Ellie, su padre el idealista pragmático y fracasado Mazzini, y el rico y poco escrupuloso empresario que pretende a Ellie son todos diseccionados en Heartbreak House, y, finalmente, el único que termina mereciendo unánime condena es el rico estafador Mangan.
Los habitantes de la Casa de los Corazones Rotos son las clases cultivadas, adecuadas para el poder (la navegación de la casa-barco), pero han caído en el bohemianismo, en la pereza, en la neurosis, en "el sueño de una harlequinada apocalíptica" (Berst) y, los otros, los "equestres," están más que dispuestos a tomar el timón. Captain Shotover nos advierte de que el arte de la navegación también es aplicable a nuestra propia vida: "¡Navegación! Apréndela y vive; o déjala y sé maldecido."
En mi primera lectura ya identifiqué al capitán Shotover con Dios, y lo cierto es que se trata de un personaje preocupado por explicar "las maneras" de Dios. No cree en la Providencia de Mazzini. Es nuestra responsabilidad navegar corectamente por nuestra vida, así como gobernar nuestras naciones con juicio. La vida es un mar abierto en el que la naturaleza mide sus fuerzas con el hombre, y entre cuyos remolinos se revela la mano de Dios para el observador espiritualmente instruido.
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